¿Te has dado cuenta de que muchas veces no es lo que ocurre lo que nos hace sentir mal, sino los pensamientos que tenemos sobre lo que ocurre?

Sucede algo…

Y rápidamente aparece un pensamiento.

Después otro.

Y otro más.

Y sin darnos cuenta, terminamos construyendo toda una historia en nuestra cabeza.

🌿 No tienes que creer todo lo que piensas

Nuestra mente produce pensamientos constantemente.

Algunos nos ayudan.

Otros nos hacen sentir miedo, inseguridad, tristeza, enfado o preocupación.

Pero hay algo muy importante que podemos aprender:

No todo lo que pensamos es verdad.

Un pensamiento es simplemente un pensamiento.

Y podemos aprender a observarlo sin convertirlo automáticamente en nuestra realidad.

💜 Observa el pensamiento

Durante mucho tiempo podemos acostumbrarnos a reaccionar ante nuestros pensamientos.

Aparece una preocupación y empezamos a analizarla.

Aparece un miedo y buscamos razones para justificarlo.

Aparece una idea negativa y comenzamos a darle vueltas.

Y cuanto más pensamos en ella, más real parece.

Pero podemos hacer algo diferente.

Cuando aparezca un pensamiento que nos hace sentir mal, podemos detenernos y decir:

«Esto es solo un pensamiento.»

No necesito discutir con él.

No necesito demostrar que es falso.

No necesito encontrar una explicación.

Simplemente puedo observarlo.

✨ Quitarle atención

Aquí está una de las claves que más me ayudan:

dejar de alimentar con nuestra atención aquello que no queremos seguir viviendo.

Porque cuando prestamos constantemente nuestra atención a un pensamiento, seguimos dándole espacio.

Por eso, en lugar de luchar contra él, podemos dejarlo pasar.

Es como ver una nube cruzando el cielo.

La ves.

Reconoces que está ahí.

Pero no necesitas agarrarla ni seguirla.

Dejas que continúe su camino.

🌱 Una práctica muy sencilla

La próxima vez que aparezca un pensamiento que te haga sentir mal, prueba estos pasos:

1. OBSÉRVALO.

Date cuenta de que está ahí.

2. NO TE IDENTIFIQUES CON ÉL.

Recuerda:

«Yo tengo este pensamiento, pero yo no soy este pensamiento.»

3. QUÍTALE ATENCIÓN.

No lo analices.

No lo alimentes.

No sigas construyendo una historia alrededor de él.

4. VUELVE A TI.

Respira y lleva tu atención hacia aquello que estás haciendo ahora.

Puedes incluso preguntarte:

«¿Dónde quiero poner mi atención ahora?»

💜 Soltar no significa luchar

A veces pensamos que para liberarnos de un pensamiento tenemos que conseguir que desaparezca.

Y entonces luchamos contra él:

«No quiero pensar esto.»

«Tengo que dejar de pensar así.»

«¿Por qué sigo pensando en esto?»

Y, curiosamente, seguimos completamente pendientes del pensamiento.

Soltar es diferente.

Soltar puede significar simplemente:

«Ahí está este pensamiento. Lo veo. Y no voy a alimentarlo.»

Y vuelves a tu vida.

🌿 Tú eres mucho más que tus pensamientos

Quizá una de las cosas más liberadoras que podemos descubrir es que no somos todo lo que pasa por nuestra mente.

Puedes tener un pensamiento de miedo y seguir siendo una persona valiente.

Puedes tener un pensamiento de inseguridad y seguir siendo una persona valiosa.

Puedes tener un pensamiento triste y seguir teniendo una vida llena de posibilidades.

El pensamiento puede aparecer.

Pero tú puedes elegir si vas a darle tu atención o no.

✨ Una pregunta para hoy

Cuando aparezca ese pensamiento que te hace sentir mal, en lugar de entrar en él, prueba a preguntarte:

«¿Puedo soltar este pensamiento, aunque sea un poquito?»

Y después:

«¿Dónde quiero poner ahora mi atención?»

No necesitas hacerlo perfecto.

Solo necesitas empezar a practicar.

Una vez.

Después otra.

Y otra.

💜 Recuerda

No tienes que luchar contra tu mente para encontrar paz.

Puedes aprender a observar.

Puedes aprender a no creerte automáticamente todo lo que piensas.

Puedes aprender a quitar tu atención de aquello que te hace daño.

Y puedes volver, una y otra vez, a aquello que sí quieres alimentar.

Observa el pensamiento.

No te lo creas automáticamente.

No le des tu atención.

Y déjalo ir. 🌿

Porque cuando dejas de alimentar aquello que te atrapa, empiezas a recuperar algo muy valioso:

tu libertad interior. 💜